lunes, 12 de diciembre de 2011

LA OBRA DE LA ILUSTRACIÓN EN LA LISBOA DEL SIGLO XVIII


El trasiego era incesante, plaza tras plaza, calle tras calle, en la floreciente Lisboa del siglo XVIII, uno de los principales puertos europeos hacia el Atlántico, una gran ciudad comercial que había conseguido salvaguardar su identidad tras la ocupación española y la guerra de restauración, para volver a alzarse en los niveles de desarrollo alcanzados con Enrique el Navegante en su época dorada.

Corría el año 1755 cuando toda este resplandor se oscureció un día 1 de Noviembre a las diez de la mañana, un impresionante terremoto con epicentro en el océano Atlántico hizo tambalear los pilares de esta noble ciudad con sacudidas de nueve grados en la escala de Richter, destruyendo la práctica totalidad de la ciudad y dejando a su paso 80.000 victimas mortales. Al terremoto le siguieron varios tsunamis que ayudaron a alcanzar tamaña cifra de devastación, por si fuera poco los braseros utilizados por los ciudadanos lisboetas para calentarse en esa fría mañana hicieron que el fuego se erigiera como amo y señor de la ciudad arrasando lo poco que quedaba en pie de ella.

El terremoto no solo hizo temblar la ciudad de Lisboa, también calo hondo en los sentimientos y creencias de sus vecinos, ¿cómo su católico Dios había podido dejar que ocurriera algo así?, más si cabe sabiendo que el día uno de Noviembre se celebraba la festividad de todos los Santos. Esta sacudida contra el pensamiento anclado en las raíces católicas fué utilizado por el movimiento ilustrado para dar un paso y buscar cabida a sus ideales, es aquí, en este punto donde aparecen las dos figuras más importantes en la reconstrucción de la maltrecha ciudad de Lisboa; el rey portugués Juan I, y con mayor importancia Sebastiáo José de Carvalho e Melo, conocido como el Marques de Pombal, máximo exponente del despotismo ilustrado portugués, acometió controvertidas reformas tanto sociales como económicas o urbanísticas como es el caso, pero siempre fiel al pensamiento ilustrado.
Inicialmente el Marques de Pombal tomó una serie de medidas para evitar los robos o la edificación ilegal en los solares de los antiguos edificios. La nueva planificación urbana fué meticulosa, siempre en busca de una planimetría geométrica con grandes plazas y espaciosas avenidas, que formaban manzanas en cuadrícula desde la Praça de Rossio y la Praça de Figueira se dirigió una Gran Avenida, la calle Augusta que sería la espina dorsal de la nueva Baixa, que finalizaría en la Praça do Comércio con su magnífico arco del triunfo y vigilada por la estatua ecuestre de Juan I, en una gran explanada de estilo neoclásico que abre en su extremo hacia el río Tajo, situada donde antaño se hallaba el derruido Palacio del Rey Juan. La nueva Baixa ocuparía una superficie de 23,5 hectáreas y sus límites longitudinales serían la Cais do Sodre, o Chiado y o Carmo, y la colina donde se encuentra el antiguo castillo de San Jorge.
Esta nueva Lisboa planificada por el Marques de Pombal, con inspiración en las nuevas ideas ilustradas conformaría el nuevo barrio comercial y señorial de la ciudad de Lisboa. Al igual que la Praça do Comércio el resto de las edificaciones de la nueva Baixa serán de estilo neoclásico, contarán en su parte inferior con un local comercial y el resto de el edificio estará destinado a residencia.

El Marques de Pombal quiso dotar a su explendida obra de la primera red de aguas residuales en las viviendas, situando colectores bajo el empedrado de las calles. Lisboa fué también la primera ciudad del mundo en dotar a sus edificios de medidas antisísmicas reforzando los cimientos de los edificios, y colocando un pozo en cada uno de ellos para casos de propagación de incendios.

En la actualidad la Baixa es la zona donde la actividad comercial y la economía es la más notable de toda la ciudad, siendo todavía reconocible la gran obra del Marques de Pombal, cuyas empedradas calles y neoclásicas fachadas que van a morir al Tajo perduran todavía al paso de los años.


Dejo un pequeño mapa para que sea más fácil situarse.

En color verde claro la zona de la Baixa, donde se produjo la reconstrucción más importante y en la que tuvieron mayor repercusión las ideas ilustradas. En rojo la Praça do Comércio donde anteriormente se encontaba el palacio del Rey Juan. En azul la calle Augusta, como se observa, arteria principal de la nueva Baixa. En verde la Praça de Rossio, y en amarillo la Praça da Figueira, desde donde empiezan a surgir las geométricas manzanas.


Recomiendo el artículo de la revista "on line" Tiempos Modernos sobre el terremoto Atlántico del año 1755, el cuál me sirvió como gran fuente de información al realizar esta entrada.







1 comentario:

  1. Muy bien, Roderico. Eso sí, los nombres de guerras, en mayúscula (Guerra de la Restauración).
    Atentamente,

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