martes, 29 de noviembre de 2011

El Siglo de Oro

El s. XVII es conocido por su gran crisis que no solo afectó a España sino a toda Europa. Fue la monarquía hispánica la primera en preocuparse por lo que hoy en día se puede considerar un ciclo económico: etapas de expansión económica seguidas de etapas de crisis debido a la llegada de metales preciosos. Se la intentaron poner remedios a la inflación pero no había forma de controlarlo y provocó un declive en el poderío de España como superpotencia.

No hay una fecha clara para ubicar el comienzo de la crisis aunque la opinión generalizada es que terminó a partir de las reformas monetarias de 1680-1686 o durante la política fiscal de Carlos II.

A esta crisis había que sumarle las guerras en el exterior, problemas climatológicos que provocaron escasas cosechas, problemas en la producción industrial. Todo ello lo podemos conocer acerca de testimonios escritos de intelectuales que vivieron la época explicando la difícil situación que tuvo que atravesar el imperio que supuso el comienzo de su fin.

Una de las razones que pudieron ocasionar esta crisis podría ser un estancamiento de la oferta debida a la escasez de demanda: un mercado que antes era mundial pasando ahora al ámbito regional.













Por otro lado, en el anterior siglo, durante la expansión económica, la nobleza y el clero aprovechó esta situación para acaparar más tierras y reforzar su propiedad. Sin embargo con la crisis, todo cambia y cada vez se endeudan más los campesinos, que incapaces de pagar por trabajar sus tierras se sumen en una deuda a lo que se junta además las malas cosechas y la opresión. Ello provoca que disminuya la población rural y por tanto la mano de obra en el campo y la nula innovación de la tecnología agraria.

De hecho, la artesanía, que estaba muy ligada al campesinado se vio irremediablemente afectada por sus relaciones con éste, con el capital, la tecnología y la consideración social y el hecho que todos los recursos descansaran en las clases privilegiadas.

Por ello también cabe destacar la difícil situación que atraviese la industria castellana en este siglo debido a la escasez de materias primas provocando la incapacidad de satisfacer la demanda interior, competir con las otras potencias extranjeras, y su gestión ineficaz y desorganizada; ello afectaría sobre todo a los pilares industriales en esta época: la construcción naval, metalúrgica y textil.

A ello se suman las derrotas en el exterior y la firma de tratados desfavorables para España, que debe realizar concesiones mercantiles a las potencias vencedoras. En esta crisis, Burgos es una de las ciudades más aquejadas por el declive mercantil, al igual que el ocaso de Sevilla, mientras que Madrid y Cádiz se convertirán paulatinamente en centros coordinadores, y comienza a florecer la actividad mercantil en Cataluña.

La hacienda real comienza además a reforzarse a partir de nuevas opciones tales como los asientos, las rentas y los juros, créditos a largo plazo y bajo interés entre otras cosas; ello da una idea de cómo estaba la situación financiera en el reino.

Junto a la crisis, surge una nueva conciencia en los españoles de querer arreglar la situación, de ponerle remedios y reflexionar sobre sus causas, serían los llamados arbitristas y memorialistas que desean la regeneración social y económica de la España, abarcando todo tipo de temas y teniendo en cuenta además las actuaciones políticas y gubernamentales, se apuesta por el mercantilismo como doctrina y práctica económica. Uno de los que destaca entre ellos es Luis de Ortiz o González de Cellórigo, Sancho de

Moncada, Fernández de Navarrete y Martínez de Mata, los cuales lucharían por remediar los males del Reino y mejorar la economía.


lunes, 28 de noviembre de 2011

SAN AGUSTÍN DE LA FLORIDA

Sabemos ya que durante el reinado de Carlos III, España se vio obligada a firmar el tratado de París en 1763 por el cuál perdía en beneficio de los ingleses la colonia americana de la Florida. Y es en este punto donde me ha parecido oportuno detenerme para realizar mi pequeña investigación semanal.
La Florida, esa península situada en el paso de las Bahamas, pantanosa, boscosa y plagada de hombres y animales salvajes que acababan con todo aquel que intentase colonizar este territorio.
Durante mucho tiempo se creyó maldita por todos los infructuosos intentos de asentar una colonia estable, no con otro fin que el de asegurar la posición en el paso de las Bahamas, tanto al sur con Cuba como al norte con la Florida, reduciendo así la posibilidad de que tanto piratas como el resto de potencias europeas pudiesen hacerse con las naves que transportaban las mercancías provenientes de la América Española hacia la península. Además de rechazar los intentos principalmente franceses de instalarse en la región, lo que supondría un gran paso atrás para las aspiraciones españolas del monopolio americano.

Llegados a este punto, me gustaría hablaros de la ciudad de San Agustín, situada al norte de la península de Florida, unos pocos kilómetros al sur de la desembocadura del río Jackson y la ciudad de Jacksonville. Este es el primer territorio donde loas españoles consiguieron establecerse en la península de Florida, fundando dicha ciudad en 1565, paradojas del destino también fué la última ciudad que arrió la bandera española cuando todo el territorio fué vendido a Estados Unidos por 5 millones de dolares (dinero que nunca llegó a pagarse).

Fué Pedro Menéndez de Avilés, el adelantado de Florida quien tubo el honor de establecer la primera colonia permanente en Florida, este gran marinero asturiano, iniciado desde muy joven a la navegación, había cosechado grandes victorias contra piratas y la flota francesa en todo el atlántico y la costa vizcaína, teniendo la total confianza del rey Felipe II. En Julio de 1565 zarpó del puerto de Cádiz la expedición de Avilés, con el consentimiento real y la misión de establecer una colonia en la costa Atlántica Norteamericana, pero a la vez a la corte española llegaba el mensaje de un posible establecimiento ilegal de una colonia francesa en la península de Florida.

En agosto de 1565 la flota de 12 barcos de Avilés finaliza su travesía por el Atlántico llegando a la península de Florida donde se encuentra con varios navíos franceses, iniciándose una contienda sin claro resultado, Avilés imaginando que los franceses se habían establecido en el territorio, dirige sus naves al sur, desembarca y funda la ciudad de San Agustín allí mismo, los franceses tratando de expulsar a los españoles antes de que se asentarán dirigieron una pequeña flota desde su posición hacia San Agustín, pero viéndose sorprendida esta por una tormenta, fué destruida. Ante tal panorama Avilés armó a 300 de sus hombres y dirigió un ataque por tierra hacia posiciones francesas, siendo este todo un éxito, sorprendidos, los franceses fueron derrotados con facilidad rindiendo su fuerte, rebautizado como de San Mateo.
Ese mismo mes los exploradores de Avilés descubrieron supervivientes del naufragio de aquella flotilla que zarpó en su búsqueda, a penas 50 marineros que Avilés mandó ajusticiar allí mismo, renombrado el lugar como fuerte Matanzas y colocando un cartel que rezaba; "muertos no por franceses sino por herejes", devido a que los franceses eran hugonotes y la corona española no podía consentir la expansión de la herejía.


Eliminada así toda amenaza europea que pudiera poner en peligro la prosperidad de la colonia, esta se comenzó a desarrollar, en primer lugar construyendo una serie de defensas entre las que se encuentra de famoso castillo de San Marcos, básico en la defensa de la colonia contra las violentas tribus nativas, por otro lado construyendo una serie de asentamientos a lo largo de toda la costa, y la construcción de la Old Spanish Trail que uniría la península de Florida con México, entendiendo así a la perfección la importancia geopolítica del control de América del Norte y la ventaja estratégica en el orden mundial.
Así fué y esta es la breve historia de la fundación de la ciudad más antigua de la Península de Florida, el inicio de una colonización y de su dominio por parte de la corona española. Son incontables loa vestigios que podemos encontrar actualmente en esta ciudad sobre la presencia española, siendo incluso la bandera con la cruz de borgoña la que todavía ondea en la torre del castillo de San Marcos.



Finalizaré recomendando la lectura de un libro, el cuál me sirvió de inspiración a la hora de realizar esta entrada; Banderas Lejanas de Fernando Martinez Láinez y Carlos Canales Torres, cuenta la historia de la exploración, conquista y defensa por España de los territorios de los actuales Estados Unidos, desde Alaska a la península de Florida, contiene información y datos realmente curiosos e interesantes.

jueves, 17 de noviembre de 2011

LA BATALLA DE LOS TRES REYES


Tras realizar la semana pasada las investigaciones pertinentes sobre el tema de la Guerra que llevo a Portugal a independizarse de España en 1668, no he podido resistirme a sumergirme un poco más en la historia de este bohemio país que comparte con nosotros el territorio peninsular y del que apenas sabemos nada, con esta entrada me gustaría llevaros a los acontecimientos que precipitaron el proceso por el cuál se consiguió la última unidad ibérica desde los años 1578 hasta 1668.

Empezaremos pues en el año 1578, Portugal un país floreciente, un pueblo de grandes navegantes, vivía una época de bonanza, gracias a una gran política tanto colonial como comercial y económica, pese a todo ello, a su rey Don Sebastian le quitaba el sueño, la posible aparición en escena del imperio otomano en las costas marroquíes, imperio otomano que ya amedrentaba a otros países mediterráneos con su piratería desde las costas africanas. Esta idea sumada a otras dos que serían; la intención de conquistar el norte africano por el gran beneficio económico que le otorgaría este territorio, y que en Marruecos se vivía un "guerra civil", entre el depuesto sultán Muley Ahmed y el usurpador Abd-el-Malik, llevaron al rey luso a embarcarse junto con 20.000 hombres hacia Marruecos para enfrentarse al nuevo sultán, Sebastian no contaba con el apoyo de nobleza portuguesa, pero si con el de su tío Felipe II, el de el Sacro Imperio y el de algunos estados itálicos.
El contingente Portugues desembarco en las costas africanas y puso rumbo hacia la plaza fuerte de Fez, fué de camino hacia esta plaza donde bajo unas condiciones infernales en pleno desierto se produjo la batalla de Alcazarquivir (Wed al Makhazín) o de los Tres Reyes, fué una derrota estrepitosa, en la que murió la mayor parte del ejercito de Sebastian, el propio monarca y su aliado Muley Ahmed, además del nuevo sultán Abd-el-Malik.
Tras esta batalla se produjo una gran consternación en el marco internacional, ya que no es muy usual que tres reyes caigan en una misma batalla, el cuerpo del Sebastian jamás fue encontrado, y se divulgaron sinfín de leyendas a cerca de este hecho.
La muerte del rey sumió al país vecino en un gran desconcierto, en la bancarrota debido a los grandes costes que conllevó la campaña militar y sin sucesor para el trono, hecho que aprovecho Felipe II, tío de Sebastian para ordenar al duque de Alba entrar en Lisboa, tomar el control del país y así poder proclamarse rey de Portugal, y por última vez en la historia, rey de toda la península ibérica, unidad que perduraría hasta el año 1668.

El mejor alcalde de Madrid

Carlos III de Borbón (1716-1788), también conocido como “el mejor alcalde de Madrid”, fue también Duque de Parma, Rey de Nápoles y Rey de Sicilia antes de ser Rey de España.

Al subir al trono, tuvo que hacer frente a la Guerra de los Siete Años, terminando la guerra con la Paz de París de 1763. Se cedieron Florida y territorios del golfo de México a Gran Bretaña a cambio de la devolución de La Habana y Manila.

Tras ello, vino la Guerra de la Independencia de EEUU, en la que se intervino junto a Francia a favor de los americanos contra Gran Bretaña. El Tratado de Versalles de 1783 puso fin a la guerra, se recuperó Menorca, Florida y la costa de Honduras.

En su política interior trató de modernizar la sociedad utilizando su poder absoluto bajo un programa ilustrado rodeándose de secretarios y colaboradores de esta nueva tendencia tales como el Marqués de Esquilache, Aranda y Floridablanca.

Amplios sectores de la nobleza y órdenes religiosas, destacando los jesuitas, se opusieron. Por ello, mediante el Real Decreto del 27 de febrero se les expulsó del país y se confiscó sus posesiones.

Algunas de sus medidas fueron restringir los privilegios feudales, la división de latifundios, el reparto de tierras, el sistema de regadíos y alcantarillado y la liberación del comercio y las aduanas, reformas agrícolas que vendrían de la mano con las Sociedades Económicas de Amigos del País y la colonización de Sierra Morena con inmigrantes alemanes. Apoyó la industria privada y el comercio con las colonias mediante una reforma en sus administraciones, incrementando rentas y mejorando las defensas, aumentando el florecimiento de la burguesía y la creación del Banco de San Carlos.












Nuestro monarca Carlos III retratado por Goya



sábado, 12 de noviembre de 2011

Gonzalo Fernandez de Córdoba, "El Gran Capitan"


Gonzalo Fernández de Córdoba y Aguilar (1453 - 1515) fue un noble, político y militar de suma importancia en la escena nacional e internacional de España en el siglo XV. Debido a sus hazañas, principalmente militares, recibió el sobrenombre de "Gran Capitán".
Gonzalo Fernández pertenecía a la nobleza andaluza, y sirvió como militar durante el reinado del los Reyes Católicos.
Sus comienzos militares se dieron en la campaña por la conquista de Granada, donde actuó como un fantástico espía, además de un excepcional negociador que se encargó de los trámites para llevar a cabo la rendición de la ciudad de Granada con el entonces monarca nazarí Boabdil, en 1942. Esta hazaña le hizo engrandecer su fortuna.
Posteriormente se embarcó en una expedición hacia Italia, la cual encabezó, para mantener el territorio de Nápoles, que Carlos VIII de Francia queria conquistar. Tras varias campañas, Fernández de Córdoba consigue recuperar Nápoles del poder francés. La campaña de "recuperación" del territorio napolitano abarcó desde 1495 a 1498. El papa concede al noble cordobés la Rosa de Oro, y es a partir de entonces cuando se le comenzó a conocer como "Gran Capitán".
En 1500 se produce un acuerdo entre Francia y España para repartirse el territorio de Nápoles. Después de este acontecimiento, el territorio de Venecia pide ayuda ya que está siendo atacada por los turcos. Se embarca entonces el "Gran Capitán" en una nueva expedición al país de la Toscana, la cual vuelve a dirigir. Consigue la victoria, y posteriormente el Papa hace público el acuerdo de repartición de Nápoles entre España y Francia. Francia ocupa sus territorios napolitanos, y España hace lo propio, pero una pequeña zona llamada Tarento opone resistencia a la ocupación española. Sin embargo, de nuevo Gonzalo Fernández consigue recuperar la zona (1502).
En 1503 se rompen los acuerdos entre Francia y España, y tras la potente ofensiva francesa para hacerse con todo el territorio de Nápoles, el "Gran Capitán" hace uso de su ingenio como estratega y consigue vencer contra todo pronóstico a las tropas francesas, haciéndose así con todo Nápoles.
Una vez finalizada la guerra, Gonzalo Fernández de Córdoba goberno como virrey de Nápoles durante cuatro años. Después de unas rencillas con Fernando el Católico, se retira a Loja, un pueblo de Granada, donde finalmente muere en 1515.
Fue un fascinante estratega, además de un excepcional militar que supo combinar el poder de las tropas terrestres con las navales, asi como dar a conocer su gran personalidad y liderazgo entre sus tropas que hizo que fuese admirado y respetado por todos sus soldados.


Las Reformas de Carlos III

Carlos III ya había sido Rey de Nápoles y Sicilia y llegó a Madrid inicialmente con una corte de asesores italianos, siendo el más destacado el marqués de Esquilache; estaba dispuesto a realizar grandes reformas tomando ejemplo de los nuevos ideales de ilustración procedentes de Francia aún sin contar con apoyo del clero y la nobleza.

Algunas de sus medidas iniciales fueron restringir los privilegios feudales, la división de latifundios, reparto de tierras comunales, el sistema de regadíos y alcantarillado y la liberación del comercio y las aduanas, reformas agrícolas que vendrían de la mano de las Sociedades Económicas de Amigos del País y la colonización de Sierra Morena con inmigrantes alemanes. Apoyó la industria privada y el comercio con las colonias, sobre todo reformó la administración colonial de forma racional, incrementando las rentas y mejorando las defensas, lo cual supuso el florecimiento de la burguesía y la creación del Banco de San Carlos.


También voy a hacer hincapié en las reformas militares que realizó el monarca en 1768 (vigentes casi hasta 1978) mediante las Reales Ordenanzas para el ejército, que regularon prácticamente todos los aspectos necesarios para el funcionamiento del ejército: se olvidaba la hidalguía en favor de los privilegios de valía personal y se rompió con el espíritu religioso de confesionalidad católica. Fueron aplicadas también para la Armada y casi 200 años más tarde para el Ejército del Aire.






Para ello tuvo que situar a nobles y eclesiástico a favor de la ilustración para que apoyaran sus reformas, decretando por ejemplo la expulsión de la Compañía de Jesús, pero aún tuvo que hacer frente a la oposición de los jesuitas.

martes, 8 de noviembre de 2011

EL FIN DE LA UNIDAD IBÉRICA: LA GUERRA DE RESTAURACIÓN PORTUGUESA



Corria el año de 1640, España se encontraba bajo el reinado de Felipe IV y su valido, el famoso Conde Duque de Olivares. El reino español afrontaba una delicada situación, amenazado por al ruina económica y las guerras que lo enfrentaban a las portencias europeas, como la guerra de los 30 años contra los protestantes europeos, finalizada en 1648 con la paz de Westfalia que reconocía la independencia de Holanda, y por otra parte la guerra contra Francia finalizada en 1659 con la paz de los Pirineos, por la que se cedía al país vecino el Rosellón y la Cerdaña.

En el hámbito interno en 1640 el Conde Duque de Olivares proyecta la Unión de Armas, para aumentar la participación de los demás reinos junto a Castilla en la guerra de los 30 años, y que desencadena en revueltas en Cataluña que provocarían el asesinato del virrey y la proclamación de su independencia apoyada por Francia hasta 1652. Toda esta inestabilidad y precariedad tanto económica como militar fué aprovechada por Portugal para iniciar una guerra que le llevara a su independencia y separación del reino español.

El 1 de diciembre de 1640 parte de la nobleza portuguesa irrumpe en el palacio de Lisboa matando al Secretario de Estado y expulsando del país a la regente Margarita de Saboya, proclamando como nuevo monarca al Duque de Bragança, que pasaría a la historia con el nombre de Juan IV, iniciandose así la Guerra de Restauración que duraría 28 años.

En el año 1654 los españoles tomarían la iniciativa en el conflicto poniendo sitio a la ciudad de Elvas durante 9 días, sin resultado, ya que la ciudad resistió el asedio.
Diez años más tarde en 1654 Portugueses e Ingleses firmarían el tratado angloportugues por el cual los segundos apoyarían a los primeros a cambio de que no se pusieran trabas a sus comerciantes en suelo portugues y se les respetara la libre religión. Dos años más tarde moriría el rey Juan IV de Portugal, heredando el trono su maltrecho hijo Alfonso VI, pero sería su madre Luisa de Guzman la que ejercería la regencia hasta 1662 año en el que la regencia pasaría a manos de Pedro, hermano menor de Alfonso VI.

Año de 1659, se firma la paz de los pirineos entre España y Francia, echo aprovechado para transladar el grueso de la tropa española al frente portugués, donde ponen sitio nuevamente a la ciudad de Elvas, una vez allí se produce una de las batallas más importantes de la guerra, la batalla de Líneas de Elvas, donde el ejercito portugués comandado por Antonio Menesses logran derrotar con gran esfuerzo al numeroso ejercito español.
Un año más tarde, en 1660 muere el rey inglés Carlos II y la sucesora reina regente, renegocia el tratado firmado en 1654 con los portugueses, recogiendo el posible reclutamiento de tropas en territorio escocés e irlandés para la guerra con España, obteniendo así el reino portugues un importante contingente de soldados para la lucha (4000 aprox.).
En 1661 los portugueses bajo el mando del mariscal franco-aleman Schombreg asestarían el definitivo golpe al ejercito español, que aglutinaba soldados de todos los reinos y regiones bajo dominio español, y que fué derrotado en diversas batallas como Ameixal o Castelo Rodrigo, siendo la principal, la de Montes Claros en 1665 por el control de la plaza de Villaviconsa cuyo resultado fué nuevamente la derrota del ejercito español, que desanimado y practicamente destruido abandona la lucha hasta que en 1668 se firma el Tratado de Lisboa con la mediación de Inglaterra, poniendo fin a la Guerra de Restauración Portuguesa y declarando a esta independiente. Las partes se obligaron a la devolución de las plazas tomadas durante la guerra, a excepción de la ciudad de Ceuta que pasaría a dominio español, y se permitiría la libre circulación de ciudadanos entre ambos países.

Con el Tratado de Lisboa se pone fin a 28 años de Guerra y a 88 de dominio español sobre el país vecino, desde que en 1580 Felipe II tomara Lisboa.




Pies de foto:1-Ciudad de Elvas.
2-Rey Juan IV de Portugal.

jueves, 3 de noviembre de 2011

SOBRE EL FUERO DE SEPULVEDA


Mucho estamos oyendo hablar últimamente en clase de este nombre, Sepulveda, el que hoy en día es un pueblo castellano del que casi nadie se acuerda, pero todos recuerdan por su historia pasada. Fué la punta de lanza en uno de los momentos clave para los reinos cristianos en su crecimiento, expansión y desarrollo que les llevaba hacia el sur de la península, siendo villa clave para la protección y consolidación de los pasos entre norte y sur del sistema central.
Tras su conquista definitiva en 1010 por el rey castellano Sancho García, se le otorga la condición administrativa de Villa y Tierra de Sepulveda, en la que se englobaban además de la propia villa mencionada, 37 municipios colindantes, se le otorgan también unos fueros, que aunque no serían los definitivos servirían para encarnar el Derecho de la Extremadura Castellana.
Finalmente en 1076 sería Alfonso VI el que confirmaría el fuero de Sepulveda, que contenía privilegios ya concedidos por Fernán González, Garci Fernandez y Sancho García, el principal objetivo de Alfonso VI con la otorgación de estos fueros, sería la canalización de la llegada de multitud de colonos que atraídos por los privilegios del fuero contribuirían a la repoblación y a la defensa de la nueva zona conquistada.
Sobre los privilegios que atraían a estos nuevos pobladores podemos destacar entre otros; la exención en el pago de impuestos, la igualdad de todos los vecinos, tanto villanos como aldeanos independientemente de su condición, posesión o no de montura... , o el perdón de los delitos cometidos con anterioridad en algún otro lugar del reino.
El fuero ofrecía normas tanto de tipo político como administrativo y a él estaban sujetos todos los vecinos de la Villa y Tierra Sepulvedana, siendo un modelo para la posterior ordenación del territorio castellano. Estructuraba Sepulveda como si de un señorío se tratase, dirigida por un representante del rey, aunque este intervenía de manera muy excepcional, ya que las decisiones las tomaban los propios vecinos reunidos en Consejo o sus representantes (alcaldes), sobre administración, organización de mercados, aprovechamiento de pastos, militares...

Dejo por aquí un enlace en el que podéis encontrar algún texto de este fuero:http://breviariocastellano.blogspot.com/2006/01/texto-de-fuero-de-seplveda-traducido-y.html