Carlos III ya había sido Rey de Nápoles y Sicilia y llegó a Madrid inicialmente con una corte de asesores italianos, siendo el más destacado el marqués de Esquilache; estaba dispuesto a realizar grandes reformas tomando ejemplo de los nuevos ideales de ilustración procedentes de Francia aún sin contar con apoyo del clero y la nobleza.
Algunas de sus medidas iniciales fueron restringir los privilegios feudales, la división de latifundios, reparto de tierras comunales, el sistema de regadíos y alcantarillado y la liberación del comercio y las aduanas, reformas agrícolas que vendrían de la mano de las Sociedades Económicas de Amigos del País y la colonización de Sierra Morena con inmigrantes alemanes. Apoyó la industria privada y el comercio con las colonias, sobre todo reformó la administración colonial de forma racional, incrementando las rentas y mejorando las defensas, lo cual supuso el florecimiento de la burguesía y la creación del Banco de San Carlos.
También voy a hacer hincapié en las reformas militares que realizó el monarca en 1768 (vigentes casi hasta 1978) mediante las Reales Ordenanzas para el ejército, que regularon prácticamente todos los aspectos necesarios para el funcionamiento del ejército: se olvidaba la hidalguía en favor de los privilegios de valía personal y se rompió con el espíritu religioso de confesionalidad católica. Fueron aplicadas también para la Armada y casi 200 años más tarde para el Ejército del Aire.

Para ello tuvo que situar a nobles y eclesiástico a favor de la ilustración para que apoyaran sus reformas, decretando por ejemplo la expulsión de la Compañía de Jesús, pero aún tuvo que hacer frente a la oposición de los jesuitas.
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