domingo, 8 de enero de 2012

EL GREMIO EN LA EDAD MODERNA

Los gremios funcionaban como una agrupación de trabajadores de una localidad que se dedicaban a una misma profesión mediante su jerarquización y reglamentación de sus artesanos. Era la unidad básica de producción industrial durante la Edad Moderna.

Sus miembros se dividían en maestros (el dueño y “director” del taller), los oficiales (empleados asalariados) y aprendices.

Los aprendices pasaban su periodo de formación educativa en familias ajenas a las suyas, pero en compensación pasaban a una nueva estructura familiar, asumían sus valores y los del grupo social al que pertenecían.

Mediante el aprendizaje recibían un capital profesional, además de bases y referencias de su identidad cultural y social. Su obediencia absoluta a la autoridad del patrono era su pago por la formación.

El examen (la obra maestra) era la llave de acceso a la maestría y sobre lo que gira la reproducción del oficio.

Los gremios tenían el monopolio del producto, ya que reglamentaban las materias primas a usar, la calidad, la producción, los salarios y las condiciones, fijando así el precio. La calidad se controlaba mediante la formación de la mano de obra, selección del personal y mediante la inspección que llevaban a cabo los veedores, que actuaban como los auditores de su época. Los gremios, por tanto, consiguieron equilibrar la oferta y demanda anulando la competencia.

Su difusión se produjo durante el s.XVI, durante el desarrollo y expansión de este siglo sobre todo en España, Italia y Países Bajos, produciéndose un retroceso durante el s.XVII.

Durante el s.XVIII se vieron fortalecidos por la intervención de la monarquía, que los utilizaron para recaudar impuestos y regular y controlar la economía tanto municipal como nacional.



No hay comentarios:

Publicar un comentario