
Tras realizar la semana pasada las investigaciones pertinentes sobre el tema de la Guerra que llevo a Portugal a independizarse de España en 1668, no he podido resistirme a sumergirme un poco más en la historia de este bohemio país que comparte con nosotros el territorio peninsular y del que apenas sabemos nada, con esta entrada me gustaría llevaros a los acontecimientos que precipitaron el proceso por el cuál se consiguió la última unidad ibérica desde los años 1578 hasta 1668.
Empezaremos pues en el año 1578, Portugal un país floreciente, un pueblo de grandes navegantes, vivía una época de bonanza, gracias a una gran política tanto colonial como comercial y económica, pese a todo ello, a su rey Don Sebastian le quitaba el sueño, la posible aparición en escena del imperio otomano en las costas marroquíes, imperio otomano que ya amedrentaba a otros países mediterráneos con su piratería desde las costas africanas. Esta idea sumada a otras dos que serían; la intención de conquistar el norte africano por el gran beneficio económico que le otorgaría este territorio, y que en Marruecos se vivía un "guerra civil", entre el depuesto sultán Muley Ahmed y el usurpador Abd-el-Malik, llevaron al rey luso a embarcarse junto con 20.000 hombres hacia Marruecos para enfrentarse al nuevo sultán, Sebastian no contaba con el apoyo de nobleza portuguesa, pero si con el de su tío Felipe II, el de el Sacro Imperio y el de algunos estados itálicos.
El contingente Portugues desembarco en las costas africanas y puso rumbo hacia la plaza fuerte de Fez, fué de camino hacia esta plaza donde bajo unas condiciones infernales en pleno desierto se produjo la batalla de Alcazarquivir (Wed al Makhazín) o de los Tres Reyes, fué una derrota estrepitosa, en la que murió la mayor parte del ejercito de Sebastian, el propio monarca y su aliado Muley Ahmed, además del nuevo sultán Abd-el-Malik.
Tras esta batalla se produjo una gran consternación en el marco internacional, ya que no es muy usual que tres reyes caigan en una misma batalla, el cuerpo del Sebastian jamás fue encontrado, y se divulgaron sinfín de leyendas a cerca de este hecho.
La muerte del rey sumió al país vecino en un gran desconcierto, en la bancarrota debido a los grandes costes que conllevó la campaña militar y sin sucesor para el trono, hecho que aprovecho Felipe II, tío de Sebastian para ordenar al duque de Alba entrar en Lisboa, tomar el control del país y así poder proclamarse rey de Portugal, y por última vez en la historia, rey de toda la península ibérica, unidad que perduraría hasta el año 1668.
Muy buena entrada, Roderico. Quizás, eso sí, cabría citar la importancia política que tendrán las Cortes de Thomas así como figuras de notable relevancia -como Cristóbal de Moura- que sirvieron para acercar las dos monarquías. Con este tipo de elementos llegaríamos a la conclusión de que, además de la presión militar, Felipe II utilizó la negociación.
ResponderEliminarEn cualquier caso valoro de modo muy positivo la entrada.
Atentamente,